Tiendas de conveniencia: qué son y por qué son una gran idea

Las tiendas de conveniencia son la evolución lógica del mercado del Retail alimenticio en las ciudades y entornos urbanos.

La sociedad actual las recibe bien, y su buena rentabilidad hace que los gigantes del Retail, antes obsesionados con la creación y apertura de grandes centros comerciales a las afueras, se afanen por diseñar tiendas de conveniencia.

¿Pero qué son exactamente estos comercios y cual es su modelo de negocio?

Todo lo que has de saber sobre las tiendas de conveniencia

Una tienda de conveniencia es, por definición, un establecimiento de menos de 500 metros cuadrados con gran abanico de productos al por menor, con un surtido mucho más enfocado en su público objetivo.

Podríamos decir que es la antítesis al gran centro comercial de las afueras: en vez de una gran superficie es pequeña, en lugar de ofrecer decenas de variedades del mismo producto, se centra en dos o tres y, en lugar de vender de todo (desde pañales a tecnología), se limita a cierto tipo de productos de primera necesidad, aseo e higiene o de urgencia.

Las grandes marcas del Retail alimenticio empezaron hace unos años a apostar por este modelo. Firmas como Eroski, Carrefour o Día ya lo hacen, a la vez que la tendencia es cerrar los grandes hipermercados.

El negocio de las tiendas de conveniencia, adaptado a su público objetivo

El modelo de tiendas de conveniencia se basa en dos premisas: que el cliente medio renuncia a comprar semanalmente y que, por lo general, cocina para uno.

Es decir, el cliente de la tienda de conveniencia es aquella familia unipersonal que vive al día, compra listo para consumir en el día. Por lo tanto, no visita el mercado una vez por semana o compra packs familiares, ya que van a caducar antes de que pueda consumirlos.

No en vano, 1 de cada 3 hogares en Europa está compuesto por una sola persona.

Esto hace que las tiendas de conveniencia pasen a ser una opción viable y muy cómoda para este sector de la población, ya que pueden encontrarlas “a la vuelta de la esquina”, tienen todo lo que se necesita en el día a día y son perfectas para comprar 3 ó 4 productos. Es decir, lo justo para pasar el día.

Por supuesto, una tienda de conveniencia ha de tener un packaging que se adapte a las necesidades del cliente objetivo. Es decir, raciones unipersonales, platos preparados, formatos take away… Un enfoque de negocio pensado para gente con poco tiempo para pensar en la cesta de la compra o con poco sitio en casa.

De ahí la necesidad de un packaging que se adapte al ritmo de vida de sus consumidores; el objetivo es presentar las cosas en formatos individuales o de una sola ración.

ensalada envasada en tienda de conveniencia

Respondiendo a un cambio de mentalidad en el consumidor

El potencial de la tienda de conveniencia es la de ser el negocio del barrio y ofrecer un poco de todo. Y esto en un horario extenso (18 horas al día) y con apertura gran parte del año.

De ahí la capacidad de respuesta a las necesidades que tenga el consumidor medio. Por supuesto, no se descarta que esa selección de productos tenga un precio superior a los que tendría en una gran superficie de hard discount.

También se están desarrollando, a modo experimental, cierto tipo de tiendas de conveniencia con un surtido más premium para un target más selecto. Este modelo, aunque rentable, puede entrañar sus riesgos; todo es cuestión de seleccionar bien la zona donde abrirla.

Claves para abrir una tienda de conveniencia y no fracasar en el intento

Lo primero a lo que debemos atender es al surtido de productos.

El objetivo es crear un gran surtido de productos diferentes con un número bajo de referencias del mismo tipo. Es decir, ofrecer poca amplitud de marcas.

Por otro lado, la idea es aportar una gran anchura de referencias para que, así, el cliente pueda configurar su compra de forma adecuada.

Por supuesto, como hemos comentado arriba, hay que tener muy en cuenta la ubicación de la tienda y el público objetivo de la misma. Al tratarse de un comercio de proximidad, no un servicio gourmet, la tienda de conveniencia debe, digamos, adaptarse al barrio.

Por tanto, hay que evaluar más que bien el tipo de cliente, sus necesidades, la toma de decisiones en el proceso de compra… varios parámetros que suponen la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Sin embargo, consideramos que una tienda de conveniencia sigue siendo un negocio de Retail solvente, rentable y con capacidad de crecer y evolucionar hasta adaptarse a su público.

 

 

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